UN TRUMP ENTRE NOSOTROS

¿Un Trump entre nosotros?

No es nada nuevo saber que Donald Trump es el presidente Nro. 45 de los Estados Unidos una potencia Mundial; sin embargo, lo que no pasa por desapercibido es su manera de expresarse, su manera de actuar, en si su manera de ser ante los medios y ante el público en general.

Lo que realmente llama la atención es ciertos puntos específicos como: un líder neto respeto a las negociaciones y finanzas, un negociador a carta abierta y que ha permitido forjar un imperio económico a su merced, una persona que no deja escapar oportunidades y aprovecha las alianzas. Aunque también es un niño – adolescente en un cuerpo de adulto el cual se deja llevar de caprichos y muchas de las veces criminalizando las actuaciones de los demás para su bien personal.

Con estos aspectos y rasgos visualizados por todo el mundo al ser una figura mundial me pregunto ¿No tenemos las personas algo de Trump? Si respondemos esta pregunta sería en la mayoría de los casos afirmativa, y es que el ser humano a través de los años ha ido evolucionando y transformándose lo que permite percibir las acciones de los demás y hacerlas suyas, como también defenderse de críticas viendo los problemas de los demás.

Las personas somos luchadoras y aprovechamos oportunidades que se nos presentan con las respectivas excepciones, tener presente el poder que cada uno posee y la agilidad con la que podemos resolver los obstáculos es una cualidad que nos repercute positivamente en la vida cotidiana.

Mi Trump interior me permite luchar por lo que quiero y aunque ciertas veces ese niño, adolescente interior me juega malas pasadas también me permite divertirme y realizar acciones que no lo haría si guardara mi postura de “adulto intocable”.

Si Trump a sus 70 años continúa con esas actitudes infantiles aun con todas sus cualidades positivas, que tal repercusión puede tener esos berrinches para la humanidad en general recordando que “toda acción tiene una reacción” y en este caso ha sido exasperar las relaciones con potencias mundiales que tienen un gran poder armamentístico; de la misma manera, nuestras acciones pueden desenvolver batallas interiores y con los demás que llevaran a un caos interno y externo que no sabremos qué tan librados saldríamos del mismo.

Si todos tenemos un Trump interior es hora de memorizar actitudes que permitan mejorar positivamente en todos los aspectos económicos, sociales, culturales, etc. En si, equivocarse es de humanos pero ¿podemos evitarlo?…

Alex A. Calderón

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